Éste es un poema que escribí hace tiempo y en otro lugar, pero el momento y la circunstancia eran tan parecidas a las que se viven hoy, que es perfectamente actual.
En el poema estás tú
En el poema estás tú,
hermano, humano,
camarada del silencio y de la angustia,
grito apresado en el cemento,
antagonista efímero de la nada.
En el poema estás tú,
tripulante de este mundo-nave en que viajamos.
Porque al poeta no le quedan
ni lirio, ni crepúsculo apacible,
ni amaneceres rosados:
ensangrentada, la azul corola del día se deshace
aferrada por las manos de la noche
y ya no habrá ni flores
ni pájaros
ni dulces aromas en el verso.
En él se ha colado de rondón la vida
y el poeta sólo tiene para su verso dolor.
Por eso en el poema estás tú, hombre,
derramando tu lamento de agonía,
porque tú eres la presa indefensa del dolor.
