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martes, 30 de diciembre de 2014

El día desgarrado


Hoy despertó el día desgarrado
como cada vez que entran en casa
por las ondas insidiosas de la radio
guerras, muerte, barbarie
y latrocinio a manos llenas…
Hoy despertó el día desgarrado,
cogí el libro de zurcir las horas
y me senté contigo a componerlo.
No ha quedado como nuevo,
donde antes había un desgarrón
se ven las diminutas puntadas de los versos
reproduciendo con minucioso esmero
la trama del tejido primigenio.

jueves, 13 de febrero de 2014

Cristales en la boca

Cristales en la boca

Se nos tiñó a las mujeres el alma de morado
y en una marea arrolladora salimos a la calle
a lanzar los cristales hirientes y afilados de una rabia
que se nos hace añicos en la boca antes de gritarla.
También arrojaremos las verdades
que se nos vuelven piedras en las manos
a quienes nos acusan
de aborrecibles pecados contra su moral.
--moral de beata y de misal
de confesionario untuoso y rancio--.
Nos incendia la garganta
un fuego crepitante de dolor y furia
al ver  la hipocresía
de quienes defienden la vida no nacida
y cierran los ojos y las manos
a los brazos tendidos de los vivos
condenados por ellos a morir de hambre y de frío.
Esos monstruos inclementes,
que se anden con cuidado
porque ni su dios omnipotente ni nosotras
caeremos en la tentación
de perdonar sus ofensas.
Porque el fuego encendido por su odio
ya los ha puesto en el camino de ese infierno
en el que arderán sin remedio
por los siglos de los siglos.

Librémonos del mal.

Amén.




miércoles, 20 de noviembre de 2013

Fuera del tiempo


Con este pequeño poema quiero recordar a todos los que siguen enterrados en fosas comunes, todos los que fueron asesinados en una guerra civil infame que nos sigue pesando como una losa y a sus descendientes que no renuncian a encontrarlos.



Fuera del tiempo


Fuera del tiempo,
en el espacio apenas,
quiero dejar mi mano
arrodillada
sobre un montón de huesos
que son polvo
--polvo,
sustancia apolillada,
sustancia
traspasada por el tiempo—
como sobre un rosario
sin retorno
con cuentas de agua
y piedra,
piedra y agua.
Quiero dejar mi mano
reposada,
en un olvido de violencia y golpe,
para que sienta el latido de los muertos.